Tejer redes es algo que hacemos constantemente, casi sin darnos cuenta. Con nuestros hijos, pareja, amigos, compañeros de trabajo, vecinos… Las redes entre personas son una constante en nuestra vida. En función de cada persona y situación, serán más o menos extensas, más o menos frágiles o sólidas, de uno u otro color, con más o menos detalles…. Los buenos tejedores saben que la calidad de esas redes depende fundamentalmente de la calidad del hilo con el que se tejen y del cariño y empeño que pongamos en nuestra labor. Poner la atención en las redes que tejemos con nuestros seres queridos es el primer paso para poder crear vínculos firmes y duraderos.

Poner atención en las redes que tejemos es el primer paso para crear vínculos firmes y duraderos.

Desde temprana edad, las vibraciones sonoras de la voz materna son un hilo de comunicación entre la madre y el bebé, tejiendo esa maravilla red que les vincula.
Un bebé recién nacido de 10 días de gestación girará su cabeza hacia la voz de su madre si le oye hablar y no lo hará con ninguna otra persona. El bebé reconoce la voz de su madre porque la ha percibido durante su gestación.
La capacidad de escucha está presente en el vientre materno y el oído se caracteriza por la precocidad de su desarrollo. Se empieza a formar durante los primeros días de vida del embrión y ya en la quinta semana de gestación el feto reacciona a la voz de su madre y a ciertos sonidos, estando el oído terminado y funcional al 4º mes y medio de embarazo.

La capacidad de escucha está presente en el vientre materno y el oído se caracteriza por la precocidad de su desarrollo.

El bebé, ya desde su etapa intrauterina, busca el hilo de la voz materna. Todo su desarrollo está relacionado con “ponerse a la escucha” de su madre para crear ese vínculo esencial, que será la base de su desarrollo psico-emocional.
Durante su gestación el bebé percibe los sonidos únicamente por vía ósea, ya que su oído medio se encuentra lleno de líquido. El sonido de la voz de la madre, emitido por sus cuerdas vocales, es transmitido a la cavidad intrauterina a través de su columna vertebral, que se pone a vibrar hasta llegar a pelvis que actúa como una gran caja de resonancia, envolviendo al feto en un gran baño sonoro. Es sintomático ver como las mujeres embarazadas echan su peso para atrás y arquean su columna a medida que avanza el embarazo, aumentando la transmisión de la vibración acústica de su voz. Al final del embarazo el niño se da la vuelta para buscar más sonidos y más comunicación con su madre, colocando la cabeza en contacto directo los huesos de la pelvis y la parte baja de la columna vertebral.

El bebé, ya desde su etapa intrauterina, busca el hilo de la voz de su madre.

Es por todo ello, que la voz de la madre es fundamental. Es el verdadero vínculo entre el embrión-feto y su madre, una gran fuente de energía equiparable al alimento que le llega a través del cordón umbilical. Constituye la base a la que en cualquier momento de nuestra existencia regresamos de un modo inconsciente, ya que marca nuestra verdadera esencia.
Así, el amor maternal que pasa por esta comunicación intrauterina es vital para el desarrollo del bebé, aportándole afectividad y deseo de vivir. La implicación de la madre y su compromiso consciente en su maternidad aumentan su felicidad y su bienestar, que son transmitidos por medio de su voz. La vida psico-emocional de la madre influye en la calidad de su emisión vocal, en el hilo con el que teje la red con su hijo.
De otro modo, un embarazo difícil, vivido con miedo, angustia o ansiedad por parte de la madre puede acarrear consecuencias psico-emocionales en el bebé. Cualquier hecho percibido dolorosamente influirá negativamente en el deseo de escucha del bebé y en su desarrollo.

La vida psico-emocional de la madre influye en la calidad de su emisión vocal, en el hilo con el que teje la red con su hijo.

Nuestra voz habla de nosotros. Nuestro estado emocional influye en nuestra voz. Así nos sentimos, así sonamos, y con ese hilo tejemos las redes de comunicación con nuestros seres queridos.
Cuidarnos y amarnos a nosotros mismos, es una vez más la base de nuestras relaciones, porque efectivamente no podemos dar aquello de lo que no disponemos. Si no tenemos un buen hilo, no podremos tejer bien.
Con el oído electrónico y la técnica Tomatis, logramos volver a vivir terapéuticamente el entorno sonoro intrauterino ideal para restablecer la función de escucha, en aquellos casos en los que haya quedado mermada por bloqueos derivados de dificultades en el embarazo o el parto.

Porque tu voz… habla de ti y es el hilo con el que tejes tus redes.

 

 

Inmaculada Arcediano
DP Tejiendo Redes

La reeducación auditiva con la técnica Tomatis, constituye una Pedagogía de la Escucha. En Tejiendo Redes evaluamos tu escucha y la de tus hijos y os acompañamos en la aventura de Aprender a Escuchar.

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