Últimamente vemos Coaches por todos lados: en programas conocidos de televisión, todos tenemos amigos que es o ha hecho un curso de Coaching, y parece que todo vale, con hacer el curso ya estás preparado para hacer de todo. Y no es así, al menos desde nuestro punto de vista. De alguna manera, es como si la profesión del Coach se estuviese desvirtuando. Un Coach es, para empezar un profesional que primero se ha trabajado a sí mismo (el trabajo de crecimiento no acaba nunca realmente). En nuestra opinión, un Coach no puede acompañar a nadie a un lugar donde uno no ha ido previamente. Es por ello, que el trabajo con uno mismo se hace imprescindible. Nos tenemos que trabajar muchas cosas: la escucha, el ego, nuestra niñ@ interior, limpiar heridas del pasado, de nuestra infancia y adolescencia. Saber qué mecanismos utilizamos para escapar de nosotros mismos, para no conectar con lo que nos está pasando, qué emociones estamos sintiendo y hacernos responsables de ellas, de nuestras intenciones y acciones (respuestas y reacciones ante las circunstancias de la vida).

 

“En nuestra opinión, un Coach no puede acompañar a nadie a un lugar donde uno no ha ido previamente.”

 

Desde ese trabajo personal, estaremos más o menos preparados para poder trabajar con otras personas. Una vez aclarado lo que para nosotras es un Coach, ahora sí podemos empezar a hablar de lo que es un proceso de Coaching. Un proceso de Coaching es en muchos casos un despertar de la conciencia, de quiénes somos, lo que queremos, lo que necesitamos y de cómo conseguirlo. Siempre respetando los tiempos y procesos de cada persona. Es un acompañamiento de ese maravilloso viaje que una persona ha decidido emprender cuando comienza un proceso. Y sí, es maravilloso y al mismo tiempo puede ser duro, porque mirarnos en el espejo y reconocernos es de valientes. La satisfacción de lo que se crece y avanza es enorme, y casi siempre implica trabajo duro, constancia y perseverancia. Un proceso de Coaching es compromiso con uno mismo, porque se puede llegar hasta donde uno quiera llegar. Si no hay compromiso y trabajo el resultado posiblemente no sea el esperado. La buena noticia es que sólo depende de uno mismo. El acompañamiento de un Coach para recorrer ese maravilloso viaje es importante y, por lo tanto, esa figura debe estar bien preparada y trabajada para poder desempeñar su labor.

 

“Un proceso de Coaching es en muchos casos un despertar de la conciencia, de quiénes somos, lo que queremos, lo que necesitamos y de cómo conseguirlo.”

 

El Coaching está basado en el método socrático, donde a través de preguntas, es la propia persona la que llega a sus respuestas. Las suyas. Porque no valen las de nadie más. Las tomas de conciencia son mucho más potentes cuando es la propia persona quien las descubre, y lo que para una persona puede ser una solución óptima, no lo es para otra. Cada uno tenemos nuestras circunstancias de vida, nuestra personalidad y nuestra forma de ver el mundo, por eso sólo uno mismo puede dar con la tecla adecuada. Una de las premisas del Coaching, es que todo el potencial para ser y desarrollar lo que uno quiera está dentro de nosotros mismos. A veces, está oculto, enterrado o simplemente no lo habíamos visto. Y para eso está el Coach, para ayudarte en la autoexploración, a través de preguntas y otras técnicas (en nuestro caso: herramientas Gestálticas, herramientas de Programación Neurolingüística, de formación sistémica, etc), descubrir y desarrollar todo aquello que estés dispuesto a trabajar.

 

“Las tomas de conciencia son mucho más potentes cuando es la propia persona quien las descubre, y lo que para una persona puede ser una solución óptima, no lo es para otra.”

 

Como dice un poema de Marianne Williamson: “…Nuestro miedo más profundo es reconocer que somos inconcebiblemente poderosos. No es nuestra oscuridad sino nuestra luz lo que más nos atemoriza…”

 

Y sí, ese poder que todos poseemos asusta, el brillar con luz propia atemoriza, aunque pueda parecer justo lo contrario. Porque, además, cuando lo hemos descubierto, nos tenemos que hacer responsable de ello, y no volveremos a ser igual que antes. Por eso nos gusta llamarlo viaje, porque es una aventura de la que probablemente salgas transformado. Y tú… ¿te atreves a viajar?

 

 

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu

DP Tejiendo Redes

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