Mandar deberes en verano es una práctica muy habitual aunque es cierto que en los últimos años, bajo nuestra experiencia personal, sólo se mandan deberes a los niños que han tenido asignaturas suspensas o con notas bajas… Mandar refuerzos para el período vacacional tiene como objetivo fijar los contenidos trabajados durante el curso, así como seguir el hábito de estudio. Lo que no sabía es que se podía olvidar después de dos meses y medio a sumar, restar o incluso leer…. ¿Realmente se puede olvidar el aprendizaje que se ha realizado durante el curso? Si realmente han realizado el aprendizaje no se olvida nunca, porque el aprendizaje para la vida no se pierde. Lo que se olvida durante las vacaciones es lo que no les ha servido para la vida. El sistema educativo además ya ha pensado en ello porque durante las primeras lecciones del curso, se repasa lo aprendido en el curso anterior para recordarlo y afianzarlo.

 

“Si realmente han realizado el aprendizaje no se olvida nunca, porque el aprendizaje para la vida no se pierde. Lo que se olvida durante las vacaciones es lo que no les ha servido para la vida.”

 

Si tu hijo tiene que recuperar una o varias asignaturas en septiembre, es una consecuencia lógica – natural que tendrá que prepararse para poder sacarla adelante. En cambio si ha aprobado, ya sea con poco o mucho esfuerzo, tu hijo tiene derecho a descansar, o ¿acaso tu jefe te obliga durante tus vacaciones a repasar esas tareas laborales que tienes que mejorar?

 

Las vacaciones son un momento de reencuentro familiar, no es nada beneficioso para la salud familiar seguir con las peleas y discusiones. Podemos seguir en el estrés familiar para que hagan el libro de Vacaciones XXXXXX (si ya tienes una edad, sabrás a qué libro nos referimos…), que además ha hecho su correspondiente agujero en la cartera. O podemos coger ese tiempo y dinero e invertirlo en: unos helados, un aperitivo, en disfrutar de un paseo por la calle junto a tus hijos. En definitiva, compartir esos momentos que no se olvidarán. Tú eliges, pero seguramente el único recuerdo que tienes de tu libro de Vacaciones XXXXXXX, sea la canción…

 

“…o coger ese tiempo y dinero e invertirlo en: unos helados, un aperitivo, en disfrutar de un paseo por la calle junto a tus hijos. En definitiva, compartir esos momentos que no se olvidarán. Tú eliges…”

 

El verano es el momento de poder potenciar la lectura. Es el momentos de los cuentos o libros que los  niños elijan, que no sea el que el colegio manda o el que a ti te gustaría que leyera. Es su momento, ellos eligen su lectura de ocio. Porque el aprendizaje no sólo ocurre dentro de los límites del colegio, sino descubriendo el mundo que les rodea, en la playa, la montaña, con sus amigos… Se aprende observando la luna y sus ciclos, el comportamiento de los animales, las plantas y sus ecosistemas, incluso física con los castillos de arena. Y no hace falta una explicación cognitiva para todo ello.

 

Para terminar no se nos puede olvidar que según el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño (CDN) dice: «El niño tiene derecho al descanso, al esparcimiento, al juego, a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente de la vida cultural y social…»

 

Los únicos deberes que pueden tener los niños en verano es jugar, leer, bailar, soñar, experimentar, disfrutar… e incluso aburrirse.

 

 

 

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu

DP Tejiendo Redes

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