El mundo sonoro individual es díficilmente perceptible por otras personas. Saber si nuestros hijos escuchan lo que les estamos diciendo y lo entienden se vuelve una tarea básica para todo padre en su vida cotidiana. Entre otros motivos, porque saber si escuchan correctamente en el aula resulta esencial para su aprendizaje.

En este artículo nos centraremos en cómo identificar si nuestros hijos o nosotros mismos escuchamos adecuadamente. Para ello, empezaremos analizando las funciones del sistema auditivo para poder conocer los aspectos que están vinculados a una buena escucha y prevenir dificultades posteriores.

Saber si nuestros hijos escuchan lo que les estamos diciendo y lo entienden se vuelve una tarea básica en nuestra vida cotidiana.

 

La función auditiva es la más conocida, el oído, a través de la cóclea, analiza los sonidos que recibimos y los transmite al cerebro para que puedan ser analizados e interpretados. Es por ello que el oído tiene un papel fundamental en el lenguaje, la comunicación y la interrelación social con otras personas.

La segunda función, también conocida y de gran importancia, es la función vestibular, encargada del equilibrio, el esquema corporal y la coordinación de los movimientos. De algún modo, nada pasa en nuestro cuerpo sin que el oído se de por enterado. Y ésto es posible gracias al vestíbulo y los canales semicirculares que se encuentran en el oído interno y que son los encargados de recibir la ondas mecánicas de gran amplitud provocadas por los movimientos y trasladarlas al cerebro para su análisis, de modo que éste marque las pautas de nuestros patrones motores en nuestra vida diaria.

El oído tiene un papel fundamental en el lenguaje, la comunicación y la interrelación social con otras personas. También controla el equilibrio, el esquema corporal y los movimientos.

 

Por último, encontramos la tercera y menos conocida de las funciones del oído: la función de dinamización o de recarga cortical. El 90% de la energía que llega a nuestro cerebro lo hace a través de nuestros oídos. El mensaje sonoro llega a nuestros oídos através de ondas mecánicas de mayor o menor amplitud (movimientos o sonidos), que son transformadas en impulsos eléctricos para ser analizados en las áreas cerebrales correspondientes. Así el oído se convierte en una gran dinamo de recarga para nuestra corteza cerebral: una fuente de energía que alimenta nuestros procesos de pensamiento y nuestras habilidades cognitivas, ayudando al cerebro en el desempeño de  las funciones que le son propias.

El oído es una gran dinamo de recarga para nuestra corteza cerebral: una fuente de energía que alimenta nuestros procesos de pensamiento y nuestras habilidades cognitivas.

 

Por todo ello, el correcto funcionamiento de nuestro sistema auditivo resulta fundamental no sólo para discriminar los mensajes sonoros y poder comunicarnos en nuestro día a día, sino que también contribuye en los procesos la atención, memoria, concentración, planificación, equilibrio, coordinación… así como en nuestra autoimagen, autoestima y motivación.

¿Cómo identificar un problema de escucha?

Los síntomas más comunes observados en niños y adolescentes con dificultades de escucha son:

En el lenguaje receptivo:

  • Necesidad de que se repitan las instrucciones.
  • Atención y concentración deficientes
  • Distracción, inquietud
  • Tendencia a interpretar mal lo que se dice,
  • Dificultad para seguir y/ o participar  en conversaciones en un ambiente ruidoso.

 

En el lenguaje expresivo

  • Lenguaje lento, titubeante y mal articulado.
  • Mala modulación de la voz (demasiado baja o demasiado fuerte).
  • Voz monótona y apagada o con deficiencias en el timbre, tono o fluidez.
  • Dificultad en mantener la atención de un grupo al pronunciar un discurso o al hacer una presentación.

 

Habilidades motoras

  • Equilibrio y coordinación deficientes.
  • Dificultad y torpeza en coordinar los movimientos del cuerpo.
  • Movimientos excesivos al hablar o al escuchar (inquietud).
  • Mala postura: demasiado tensa o rígida (hipertónica) o tonicidad baja (hipotónica).
  • Predominio lateral mixto, inversión de letras y palabras, problemas de coordinación motora, leves o graves, como por ejemplo mala escritura.
  • Dificultad en la habilidad de organización y planificación.
  • Deficiente sentido del espacio y del tiempo.

 

Actitud y motivación

  • Actitud indiferente, negativa o antagónica hacia la comunicación y el aprendizaje.
  • Tendencia a aislarse o a evitar la comunicación en situaciones de aprendizaje y/ o situaciones sociales.
  • Falta de curiosidad o interés por aprender.
  • Falta de interés en la comunicación oral y, en extremo, evitar o rechazar el uso del lenguaje como el medio para comunicarse con los demás.

 

La presencia de alguno o de la mayoría de estos síntomas induce a considerar que una deficiente escucha puede estar contribuyendo a la existencia de problemas de aprendizaje y/o de comunicación.

En Tejiendo Redes estamos especializados neuroestimulación auditiva a través de la técnica Tomatis, un método eficaz para optimizar la escucha de nuestros hijos y obtener la máxima rentabilidad del sistema auditivo.

Porque a escuchar… también se aprende.

 

Inmaculada Arcediano

Tejiendo Redes

La reeducación auditiva con la técnica Tomatis constituye una Pedagogía de la Escucha. En Tejiendo Redes evaluamos tu escucha y la de tus hijos y os acompañamos en la aventura de Aprender a Escuchar.

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