Divorcio con hijos

Divorcio con hijos; ¿cómo se lo digo?

Padres, madres y divorcio

La presidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA), María Dolores Lozano, asegura que los jueces “están actuando como terceros padres” y se está produciendo un “colapso” de los juzgados especializados en Familia y de Instancia.

Desgraciadamente, en muchos casos los padres no son capaces de solventar problemas por ellos mismos, y se están acostumbrando a judicializar la vida familiar. Hay familias que parecen funcionar a golpe de decisión del juez”, afirma María Dolores Lozano.

Con estos datos es evidente lo importante que es que tomemos conciencia de que tenemos que hacer las cosas de otro modo, el conflicto perpetuo daña inevitablemente a los niños y tenemos que protegerlos porque todos estos conflictos se pueden evitar si tratamos de dar lo mejor de cada uno de nosotros en el divorcio.

 Las decisiones que se tomen tienen que basarse en las necesidades de desarrollo y según el temperamento del niño y no en lo que es mejor para los padres. Los niños necesitan a ambos padres y tener un contacto cercano con ellos.

A la hora de una separación y que haya un buen ambiente saludable, con el fin de garantizar un buen desarrollo emocional de los niños,  Jose Luis Gonzalo Marrodán en su libro “Cuando mi corazón calma”, nos habla sobre qué pueden hacer los padres:

10 mandamientos para mantener el buen trato con tu hijo en pleno divorcio

  • No discutir cuando el niño esté presente.
  • Respetarse mutuamente, sin insultos, descalificaciones, humillaciones, ni agresiones físicas.
  • Hasta que se le cuenta al niño que hay una separación, tratar de tener un trato cordial, amable y educado.
  • Nunca hablar del otro progenitor al niño de forma negativa, ni buscar alianzas para ir en contra del otro. Esto genera en el niño un alto nivel de estrés porque está en medio de los dos. Manipular a un niño es maltrato. Como tampoco utilizar al hijo como confidente para contarle la separación, o para saber qué hace el otro miembro de la pareja. Este lugar no le corresponde al niño, y por tanto es una forma de malos tratos.
  • No pagar con el niño los estados cambiantes de humor, ni el estrés que está suponiendo la separación, y si ha ocurrido por supuesto reparar el error.
  • A la hora de transmitirle al niño la separación, mostrarse empático y sensible con él. Luego hablaremos más extensamente cómo transmitírselo.
  • Ser responsables de su bienestar: Como adultos tenemos que ser responsables de nuestro hijo, y por tanto de su bienestar, de esta manera estaremos sembrando las bases para un desarrollo equilibrado psicológico.
  • Los conflictos de pareja, sean el tema que sean como la custodia, las visitas, etc tratar de solucionarlo a través de una mediación y evitar llegar al juzgado, porque estos acuerdos además tienen validez en el juzgado.
  • Pedir ayuda a un profesional. Un proceso de divorcio es doloroso y mueve mucho, si los padres psicológicamente están bien, los hijos podrán estarlo también.
  • Los niños tienen un proceso de duelo diferente al de los padres. Apoyarles, darles cercanía, respetar si no quieren hablar, y contenerles es fundamental por parte de ambos padres. Expresar el dolor de esta situación puede ser de diferentes maneras, y los padres tienen que ser comprensivos y sostenerle juntos en este proceso de separación.

¿Cuándo le digo a mi hijo que nos divorciamos?

Hay que tener en cuenta que los niños ya saben antes de que se lo digan que algo no va bien, y es a través de la neurocepción.

Este concepto es un poco enrevesado, porque no es lo mismo que la percepción verdad? Los niños pueden darse cuenta de que algo está pasando incluso sin que los padres discutan delante de ellos.

Hay señales de nuestro sistema nervioso que transmite información pero está por debajo del umbral de la conciencia. Cuando sentimos que una situación no es segura se activa el SN autónomo que es el encargado de prepararnos para la defensa ya sea a través de la lucha, huida o parálisis, y esto es automático, no pasa por la conciencia. Solo se siente la sensación de que algo no está bien.

Además los niños son muy sensitivos, más que nosotros los adultos, ellos aún son capaces de captar estas señales mucho más fácilmente.

Cuando ya tenemos claro que se va a producir la separación, lo mejor es no tardar en comunicárselo a los niños, porque ellos sienten que algo no va bien y pueden empezar a sentirse muy inseguros. Los niños si se dan cuenta de lo que ocurre, y poder poner palabras a esas sensaciones de que algo no está como siempre, es un alivio para ellos. Mientras tienen esas sensaciones, pero no saben que ocurre pueden imaginarse muchas cosas, sentirse triste sin saber por qué, sentirse solos.

Vamos a dar paso a ese momento, posiblemente el más temido para muchos padres, el momento en el que se le transmite la noticia a su hijo.

El mejor momento para decirle a mi hijo que nos separamos

Lo ideal es que se lo digan los dos padres juntos, si no se les dice juntos el niño puede culpabilizar al otro, y por supuesto adaptarnos a su edad y proceso evolutivo.

Es importante no contar nada que ellos no necesiten saber, las diferencias de los adultos no necesitan saberlas, simplemente transmitir que las parejas a veces no están bien y es mejor separarse pero nunca jamás os vais a separar como padres.

Para los niños más pequeños se puede contar con un cuento, con muñecos, esto puede ayudar no solamente a entender lo que está ocurriendo, sino a sostener la angustia.

divorcio
separación

El mejor momento para contarle a tu hijo que te divorcias

El mejor momento es un fin de semana o festivo para poder hablar tranquilamente y estar con el niño de forma presente sin tener que ir a trabajar, extraescolares, colegio lo que sea. Y por la mañana porque por la noche se puede ir a dormir con demasiada angustia.

¿Cómo le digo a mi hijo que me separo o divorcio?

Hay una frase que nos dijo Loretta Cornejo en la formación de Gestalt infantil que me pareció tan bonita, sincera y acertada que es lo que siempre le digo a los papás que vienen a la consulta de Tejiendo Redes:

Que han terminado como pareja pero siguen estando juntos como padres, y eso nunca va a cambiar.

Este es el mensaje que no solo hay que transmitir con palabras, hay que transmitírselo sintiéndolo de verdad.

Para prevenir un Trauma Peter Levine y Maggie Kline, es su libro “Tus hijos a prueba de trauma” nos cuenta en 8 pasos cómo acompañar a nuestros hijos.

Tómate tiempo para darte cuenta de tu propio nivel de miedo o preocupación. Luego respira profundamente y, mientras espiras l-e-n-t-a-m-e-n-t-e, siente las sensaciones en tu propio cuerpo. Siente tus pies, tobillos y piernas, notando cómo hacen contacto con el suelo Si aún te sientes alterado, repite este paso hasta que te sientas tranquilo. El tiempo que toma conectar con una sensación de calma ayudará a tu capacidad para ocuparte por completo de tu hijo. Y cuando estés listo es el momento de transmitirle la noticia, recalcando que os separáis como pareja, pero nunca jamás como padres.

Si el niño muestra señales de choque (ojos vidriosos, piel pálida, un pulso y una respiración superficial, desorientación, una apariencia excesivamente tranquila, o si actúa como que nada hubiera sucedido), evita que se levante y se vaya o vuelva a lo que estuviera haciendo. Puedes decirle algo como, «Cariño, ya estás seguro… pero sigues en choque (o conmocionado). Mami/Papi se quedará aquí contigo hasta que pase un poco más la sensación. Es importante quedarse quieto durante un rato, a pesar de que tengas ganas de jugar». Recuerda, una voz tranquila y segura le comunica al niño que sabes lo que es mejor para él.

Podemos saber cuando el niño está saliendo de este shock cuando la piel recupera su color, hay desaceleración y profundización de la respiración, lágrimas o cualquier otro tipo de expresión que regresa a sus ojos (antes ha podido tener como una mirada ausente). Cuando veas una o más de estas señales, pregúntale a tu hijo cómo se siente «en su cuerpo». Pídele que señale dónde le duele y sitúa tu mano ahí. Contén y da cariño a su emoción.

Esto puede ser la parte más difícil para el adulto; pero es la parte más importante para el niño. Permitir un minuto o dos de silencio entre preguntas es reparador porque le estamos dando tiempo al cuerpo para asumir, integrar. Demasiadas preguntas hechas demasiado rápido perturban el curso natural. Tu presencia tranquila y tu paciencia son suficientes para facilitar el movimiento y liberar el exceso de energía.

Es aquí cuando tenemos que contarles cómo se van a ver afectados, saber todos los detalles les dará seguridad, me refiero a cosas como ¿Quién se ocupará de llevarle a fútbol?, ¿Quién le recogerá del colegio?, ¿con quién se quedará el perro?.

Para esto se puede hacer un calendario con colores para que el niño sepa qué padre estará cada día de la semana, quien le llevará a sus actividades extraescolares. Para ellos no es fácil adaptarse a estos cambios que no dependen de él, imaginar cuando sale del colegio si no recuerda quien le va a recoger la angustia que puede sufrir el niño.

Haber completado este ciclo de preguntas no significa que el proceso de recuperación haya terminado. Espera para ver si comienza otro ciclo o si tienes la sensación de que fue suficiente por el momento. Mantén centrado al niño en sus sensaciones unos minutos más para asegurarte de que se haya completado el proceso. Si el niño muestra señales de fatiga, es mejor parar y buscar otro momento.

Resiste el impulso de detener las lágrimas o el temblor del niño, mientras le recuerdas que cualquier cosa que haya sucedido ya ha terminado y que estará bien. Las reacciones del niño deben continuar hasta que se detengan por sí mismas. Esta parte del ciclo natural generalmente toma entre uno y varios minutos.

 

A medida que te vas sintiendo cada vez más cómodo con tus propias sensaciones, te resultará más fácil relajarte y seguir el ejemplo de tu hijo. Tu función principal, una vez que ha comenzado el proceso, ¡es no interrumpirlo! Confía en la capacidad innata del niño para sanar. Confía en tu propia capacidad para permitirlo. Tu tarea es «permanecer» con el niño, creando un contenedor seguro para que tu hijo libere sus lágrimas, miedos y cualquier sentimiento nuevo y extraño. Usa una voz tranquila y una mano reconfortante para hacerle saber al niño que está en el camino correcto. Para evitar la interrupción accidental del proceso, no muevas al niño de posición, no distraigas su atención, no lo sostengas con demasiada fuerza y no te posiciones ni demasiado cerca ni demasiado lejos para que el niño se sienta cómodo. Nota cuando tu hijo comienza a mirar a su alrededor con una sensación de curiosidad para ver qué está sucediendo. Este tipo de verificación del entorno se llama «orientación» y es una señal de resolución. Es una señal de la conclusión, o de dejar ir, de la energía estresante que se produjo como respuesta al evento que le provocó miedo.

El descanso promueve una recuperación más completa, al permitir que el cuerpo vibre suavemente, emita calor, que la piel pase por los cambios de color, etc., a medida que el sistema nervioso regresa a la relajación y al equilibrio. Además, la actividad de los sueños ayuda a mover el cuerpo a través de los cambios fisiológicos necesarios. Estos cambios suceden de manera natural. Lo único que tienes que hacer es proporcionar un ambiente de paz y tranquilidad.

Más tarde, cuando el niño esté descansado y tranquilo –puede ser incluso el día siguiente– reserva un tiempo para él para hablar de sus sentimientos y de lo que vivió. Empieza pidiéndole que te cuente cómo se encuentra, si tiene alguna duda más. Los niños a menudo sienten enfado, miedo, tristeza, preocupación, vergüenza, humillación o culpa. Ayuda a tu hijo a saber que esos sentimientos están bien y que lo entiendes. Dibujar, pintar y trabajar con plastilina puede ser muy útil para liberar emociones fuertes.

El proceso de los adultos no es el mismo que el de los niños, los padres tienen su historia, su duelo personal y los niños el suyo con su propio ritmo, como siempre decimos es fundamental validar sus emociones sean las que sean, entender que está triste, enfadado… lo que sea.

Hay un cuento que utilizamos en terapia que es “Un puñado de botones” donde explica qué tipos de familias existen y que es lo que hace que sean familia.

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Podcast para padres y madres

En Tejiendo Redes tenemos cursos que pueden ayudarte a entender a tus hijos en muchos de los aspectos que hemos mencionado en este artículo.

Además os compartimos un PODCAST que creemos que puede seros de gran utilidad para que lo escuchéis en un momento de calma y podáis comenzar a poner en práctica todas estas herramientas sobre límites y normas.

Episodio 60: Divorcio con hijos, ¿cómo se lo digo?

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