En el mercado podemos encontrar todo tipo de aparatos sofisticados que estimulan al niño (voy a omitir marcas por razones obvias, pero son conocidas por toda persona que haya pisado una gran tienda de juguetes). Por ejemplo existe un juguete para aprender a asearse; tiene un espejo, una toalla, y distintos productos de aseo. El objetivo es estimular los juegos de imitación, al coger el cepillo de dientes suena una canción, o se activan frases… ¿Eso no se aprende en el día a día?.

También hemos visto otro juguete muy interesante, es una mesa de aprendizaje bilingüe, con más de 60 canciones melodías y frases para que el “bebe se divierta mientras aprende”. ¿Un niño necesita tantas canciones? Hay otro juguete para niños a partir de 1 año… mi primer ordenador… ¿Es de verdad necesaria tanta estimulación de su cerebro?

Daniel Siegel, afirma que no es necesario sobreestimular a los niños con el fin de conseguir un “cerebro mejor”. Esto es una buena noticia para nosotros como padres, ya no tenemos que preocuparnos tanto por darles a nuestros hijos tantos juguetes interactivos, ni dvd´s para que aprendan a hablar en inglés o chino… Daniel Siegel apunta además, que la sobreproducción natural de conexiones sinápticas durante los primeros años de vida, es suficiente en sí para que le cerebro se desarrolle de forma adecuada dentro de un entorno medianamente normal.

“Daniel Siegel, afirma que no es necesario sobreestimular a los niños con el fin de conseguir un “cerebro mejor”.

Hay que tener muy presente que no está demostrado que todo este tipo de juguetes ayuden a estimular el cerebro. Lo que sí está demostrado es la importancia del apego para un desarrollo saludable, por lo que lo más importante durante los primeros años de vida es, cómo se desarrolla la interacción entre el niño y el cuidador. No necesitamos un juguete para que aprenda hábitos de higiene, ni una mesa de estimulación con canciones, porque para eso estamos los padres y además fomentamos lo más importante para su cerebro y desarrollo, un apego seguro.

“Lo que sí está demostrado es la importancia del apego para un desarrollo saludable…”

Tenemos que preguntarnos ¿para qué queremos sobreestimular? ¿Cuál es nuestro fin? ¿Qué nuestro hijo sea más inteligente? Insistimos: ¿para qué queremos que sea más inteligente?. Daniel Goleman, autor de diferentes libros sobre inteligencia emocional, afirma que este tipo de inteligencia es incluso más importante que la académica, al fin y al cabo sacar buenas notas no garantiza el éxito laboral por lo que ¿por qué no ponemos más empeño es en acompañarles en el proceso de desarrollar su inteligencia emocional?

“Daniel Goleman, autor de diferentes libros sobre inteligencia emocional, afirma que este tipo de inteligencia es incluso más importante que la académica, al fin y al cabo sacar buenas notas no garantiza el éxito laboral…”

Luego nos echamos las manos a la cabeza cuando a nuestro hijo le diagnostican “Hiperactividad” y/o “Déficit de atención” (nosotras no creemos en este tipo de diagnósticos), cuando en realidad, en muchos casos hemos sido nosotros los que hemos abierto las puertas de nuestra casa a una sobreexposición de estímulos y que tiene como resultado una hiperestimulación.

En resumen, una caja de cartón seguro que estimula mucho más su cerebro, su imaginación, su creatividad, todos sus sentidos. Pongamos más empeño en ser Inteligentes Emocionalmente porque si nosotros lo somos, nuestros hijos lo serán seguro.

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