En terapia de padres nos encontramos frecuentemente con parejas que han dejado de serlo a raíz del nacimiento y la crianza de los hijos. Aunque sigan juntos, ya no actúan ni sienten como pareja. Una brecha se ha abierto y los motivos son muy diversos. A veces, el cansancio del día a día se refleja en forma de discusiones y malentendidos. El trabajo con horarios interminables, hace que una o las dos partes pasen mucho tiempo fuera de casa y que cuando llegamos al hogar, ese espacio donde refugiarnos, se convierte en un lugar de discusión, desencuentros y más trabajo. Otras veces, cuando sólo uno de los progenitores se encarga mayoritariamente de la crianza de los hijos, adquiere el rol del que pelea con los hijos para que hagan los deberes, se duchen, lleguen a tiempo al colegio, coman sano, lidian con las rabietas y los comportamientos disruptivos. Así llega a convertirse “en el malo de la película” frente a sus hijos, y esto genera grandes tensiones en la pareja.

 

“Algunas parejas, aunque sigan juntas, ya no actúan ni sienten como pareja. Una brecha se ha abierto y los motivos son muy diversos”

 

También pueden producirse brechas por las diferentes maneras de concebir la crianza. Generalmente uno de los progenitores tiende a ser más permisivo y el otro, más autoritario. Los estilos educativos en la pareja pueden ser muy diferentes.

En otras ocasiones, aunque haya equilibrio en la balanza de la crianza, tanto en tiempo que se emplea como en la manera de educar, muchas veces, no hay espacio ni tiempo para que la pareja puede seguir creciendo, disfrutando y creando caminos paralelos y no divergentes, en la vida en común. Es importante estar atentos a las señales que nos indican que nos hemos olvidado del “nosotros” para pensar y actuar sólo en el “yo” (uno mismo) o en el “ellos” (los hijos).

 

¿Qué temas de conversación mantienes con tu pareja? Si la respuesta es que sólo habláis de los hijos, la rutina del día a día, logística de cumpleaños, extraescolares, compromisos sociales, los problemas en el trabajo, etc, es posible que la pareja esté siendo relegada a una posición no deseada.

También nos encontramos en terapia con parejas que se dirigen el uno al otro en casa, en vez de por su nombre, o un apelativo cariñoso, como “mamá” o “papá”. Y puede ser indicativo de que ya sólo vemos a nuestra pareja como padre o madre, no como la persona con la que compartimos nuestro viaje en esta vida.

 

“Es importante estar atentos a las señales que nos indican que nos hemos olvidado del “nosotros” para pensar y actuar sólo en el “yo” (uno mismo) o en el “ellos” (los hijos)”

 

En muchos casos, la pareja se puede recuperar, porque el pilar más importante sigue existiendo, el amor entre los dos. Nosotras proponemos unas cuantas cosas que se pueden hacer para que los corazones puedan reencontrarse y se vuelvan a mirar de frente:

 

Se pueden comprar o crear dos cajas, donde cada uno escriba en diferentes papelitos, cosas que le harían ilusión o le gustaría que su pareja hiciese por ellos o con ellos. Se van guardando esos deseos y cada vez que una de las partes quiera agradar o sorprender a su pareja, coge un papel con un deseo de la caja de su pareja, para llevarlo a cabo. Cada uno tiene sus deseos y anhelos, y, por lo tanto, hacer una lista de ellos aquí sería imposible. Se nos ocurren muchos ejemplos (tal vez anhelos y deseos nuestros…): un viaje, una cena solos en algún lugar, un masaje dado por el otro, una tarde de cine solos, un día en el campo sin niños, y un largo etc. En definitiva, cosas que se quiera recibir y/o compartir con la pareja. Haciendo esta primera propuesta, se puede conseguir pasar tiempo juntos y a solas. Dejar a los niños a cargo de terceras personas (familiares, amigos, canguros, etc), y pasar tiempo en pareja, es muy beneficioso.

 

“Se pueden comprar o crear dos cajas, donde cada uno escriba en diferentes papelitos, cosas que le harían ilusión o le gustaría que su pareja hiciese por ellos o con ellos. Se van guardando esos deseos y cada vez que una de las partes quiera agradar o sorprender a su pareja, coge un papel con un deseo de la caja de su pareja, para llevarlo a cabo”

 

Otra propuesta unida a esta de pasar tiempo solos, es la de aprovechar esos espacios para hablar de nuestros sueños, de cómo nos sentimos, de qué queremos en nuestra vida. Y parar un minuto la rueda vertiginosa en la que estamos metidos en nuestro día a día, para respirar hondo, dejarnos sentir y compartirlo con nuestra pareja. En estos momentos elegidos para estar realmente presentes con nuestra pareja y con nosotros mismos, sería conveniente establecer unas reglas: no hablar de los hijos ni nada que tenga relación con ellos. Sólo “yo” y “tú”. Utilizar el espacio para construir, no para reprochar, sacar viejos rencores o abrir la caja de pandora y que los vientos salgan en forma de huracanes.

 

Otra bonita forma de reforzar la pareja es que cada noche, al acostarnos, agradezcamos a nuestra pareja algo que nos haya gustado de lo que ha dicho o hecho ese día. El agradecimiento es un poderoso aliado para vivir una vida más plena, poniendo en foco en aquello que nos gusta y que valoramos, y no en lo contrario. Puede ser un gesto, una mirada, una frase, algo que nos haga sonreír por dentro y que es maravilloso poder expresar. No tienen que ser grandes hazañas, basta con un simple detalle y los resultados que cada uno experimenta de manera individual y en la pareja pueden ser fascinantes.

 

“…cada noche, al acostarnos, agradezcamos a nuestra pareja algo que nos haya gustado de lo que ha dicho o hecho ese día”

 

Y como no todo es de color de rosa siempre, cuando nos sintamos enfadados, tristes, con rabia, cansados podemos utilizar una frase que hemos sugerido también en otros posts en referencia a la comunicación con nuestros hijos, pero que es extensible a cualquier persona de cualquier edad, en cualquier entorno (familia, amigos, trabajo…) y es decir cómo nos sentimos y por qué y lo que nos gustaría, desde nosotros, sin atacar al otro. La estructura sería la siguiente:

 

“Yo me siento………………….. porque…………………… y me gustaría……………………”

 

Por ejemplo: “Yo me siento atacada cuando me hablas así porque pienso que me estás culpando de lo sucedido y me gustaría que me lo dijeses con un tono más suave”.

 

Si te sientes identificado/a con el tema de este post, te invitamos a que pruebes estas sugerencias o cualquier otra que se te ocurra. Lo importante es prestar atención y ver cuándo estamos descuidando la pareja para poder reaccionar a tiempo. Si te apetece, puedes dejarnos tus sugerencias de qué haces con tu pareja para mantener viva la llama…

 

 

 

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu

DP Tejiendo Redes

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