por que no es recomendable castigar a tu hijo

¿Por qué no es recomendable castigar a tu hijo?

A mi hijo le dan igual los castigos

“Le hemos castigado con todo, ya no tiene tele, ni Play, ni nada, pero parece que le da igual, sigue portándose mal. No sabemos que más quitarle para que nos haga caso”

¿Alguna vez has dicho algo parecido? Entonces este artículo es para ti.

Qué difícil es no recurrir a los castigos fáciles con todo lo que les gusta a los niños para que nos hagan caso. La gran reflexión cuando hemos llegado a este punto es que si no está funcionando, tenemos que cambiar lo que estamos haciendo. El problema no lo tiene el niño, sino como estamos enfocando la educación.

La educación es a largo plazo y los castigos son solo un intento de conseguir lo que queremos de forma inmediata, a corto plazo. Es más, los castigos tienen que ser una excepción, no la norma en la relación con tu hijo. Si te relacionas con tu hijo a base de castigos, estás perdiendo autoridad, porque el castigo no educa.

Hay que mirar cuál es tu objetivo, por ejemplo, si lo que quieres es que aprenda a recoger sus juguetes, tienes que hacerlo un hábito, que forme parte del juego.

Al final con los castigos vamos perdiendo autoridad. Vamos a ver cuál es el resultado de los castigos a medio plazo:

Las 4 R del castigo

Resentimiento:

“Es inútil, no puedo confiar en los adultos”

Revancha:

“Ahora ganas tú, pero yo ganaré después”

Rebeldía:

“Haré todo lo contrario para probaros que no tengo que hacer lo que tú me dices”

Retraimiento:

Evasión: “La próxima vez no se dará cuenta”

Baja autoestima: “Soy malo”

Como recuperar la autoridad con los hijos

Las acciones tienes que dirigirlas hacia una autoridad positiva que no es lo mismo que autoritarismo. Con el autoritarismo no le estás enseñando habilidades para la vida, hay un excesivo control del padre sobre el niño, es el padre quien constantemente le da órdenes al niño: “dúchate, recoge tu habitación y termina los deberes que vamos a cenar”. Ponte en su lugar, viene el jefe y empieza “siéntate bien, recoge tu escritorio y mándame el informe ya” ¿Cómo te sentirías?

El autoritarismo al fin y al cabo es imponer, en cambio la autoridad bien entendida cuida, orienta y da seguridad física y emocional. Además, es algo que no surge de repente, sino que se va creando a la vez que se va construyendo la relación con tu hijo, y esto es desde el primer día de vida.

Bueno y con todo esto, ¿qué podemos hacer para ejercer esta autoridad positiva de la que estamos hablando?

Pues son muchas las acciones que podemos hacer para tener una relación donde podemos ser una autoridad positiva que cuida y acompaña a nuestros hijos.

3 Claves para una autoridad positiva con tus hijos

Te vamos a dar las Tres Claves que consideramos más importantes:

Dar ejemplo: Decir lo que esperas de él, pero luego hacer todo lo contrario, no es un buen ejemplo, porque el ejemplo educa. Por ejemplo, si quieres que no se queje tanto, primero obsérvate cuantas veces te quejas a lo largo del día, o si quieres que esté sentado en la mesa sin el móvil, también tienes que hacerlo tú, porque si tu puedes contenerte las ganas de ver quien te ha escrito o llamado, él puede contener sus ganas. No le puedes pedir a tu hijo, algo que tú no puedes hacer.

Evitar los sermones: Los discursos largos para convencer muchas veces están tintados de chantaje emocional, o de “castigos” de palabra. Echarles la charla bloquean la comunicación, porque la conversación no fluye, es incluso unidireccional, así que no hay conversación, y lo más probable es que tu hijo no te escuche, se ponga a la defensiva o enfadado. En definitiva, no una conversación donde ofrecer estrategias para modificar su conducta.

Actuar poniendo el foco en lo que realmente le ocurre a nuestro hijo: Pregúntate qué es lo que le está ocurriendo a tu hijo, que necesidad tiene sin cubrir para su mal comportamiento.

Si tenemos una autoridad positiva los límites y las normas son más fáciles de aceptar, no hay que olvidar que entre los 4-6 años es el momento de establecer límites y tener una rutina predecible que aporta seguridad, y entre los 6 y 12 años los límites van más dirigidos a la conducta que queremos, y establecer las consecuencias de sus actos.

Los límites y las normas educan, indican hasta donde se puede llegar, y el trabajo de tu hijo es ver cuál es ese límite por eso te reta hasta el final.

Para comenzar a ver cómo poner límites y normas es importante que te preguntes si el límite que quieres poner a tu hijo es por su seguridad y desarrollo o por tu comodidad, para que se adapte a lo que tú necesitas.

Las necesidades de tu hijo no tienen nada que ver con las tuyas, y las tuyas no son más importantes que las de tu hijo. Hay que ponerse en su piel, y ver las cosas desde sus ojos.

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5 características para poner límites a tus hijos

Vamos a ver 5 Características que tenemos que cumplir a la hora de poner un límite o una norma:

  • El límite tiene que informarse por anticipado: Para que un límite sea aceptado por tu hijo. Cuando las reglas son conocidas con anticipación, tu hijo sabe cómo tiene que comportarse.
  • Tienes que estar seguro de que tu hijo ha entendido el límite: Para eso le podemos pedir que repita lo que le hecho dicho. Recuerda que cuanto más pequeño los mensajes tienen que ser más cortos y concretos.
  • Establece el límite con cariño: Si le marcas el límite con un tono normal, sin enfado.
  • Tiene que tener consistencia: con ello nos referimos a tres cosas:

1

Ambos padres deben estar de acuerdo con las normas y lo que sucederá si se rompen. Cuando hay desequilibrio entre los padres, y uno hace o dice lo contrario que el otro padre, los niños encuentran la brecha por la que hacerse fuertes y tomar el control. Esto probablemente lleva a conflictos entre los padres y también con el hijo.

2

Deberán corregir la conducta indeseada cada vez que se presenta. Si sólo la corrigen algunas veces, las reglas no estarán claras y no habrá consistencia. Por lo tanto, el mundo es inconsistente.

3

Las reglas son para todos los hijos. Si no lo consideran así por la diferencia de edad o de personalidad, hay que explicarlo con el fin de evitar resentimiento a los hijos. Es fundamental la coherencia de los padres en utilizarlas y aplicarlas.

  • Y la característica más importante; tienes que comunicar cuál va a ser la consecuencia; la consecuencia tienes que intentar que sea lógica y natural, es decir, que estén relacionadas con el acto, que sean respetuosas, revelada con anticipación y razonables.

También hay que ver que guerras queremos librar y cuáles no ¿verdad?

Pautas para comunicarnos con nuestros hijos sin castigar

Porque demasiados límites y normas ahogan, y entramos en una autoridad que no es positiva. Hay que ver los límites que realmente son importantes para mí, los que estás dispuesta a establecer y emplear tiempo y energía para que se cumplan. Luchar todas las batallas nos agota y al final no vamos a ser una figura de autoridad para nuestros hijos.

Y tal y como hicimos en el podcast de los límites en la primera infancia vamos a dar unas pautas más físicas, cómo tiene que ser nuestra comunicación verbal y no verbal:

  • Decirlo con una voz segura, que es algo que no va a cambiar.
  • Contactar con la mirada, poniéndonos a su altura y asegurarnos de que ha entendido perfectamente lo que le hemos dicho. Recuerda, que te lo repite y usa pocas palabras.
  • Transmitirlo sin enfado, pero con seriedad: no es necesario decirlo enfadados, porque estaremos hablando desde nuestro cerebro reptiliano, y nuestro hijo también responderá desde ahí ya sea enfrentándonos, paralizado e ignorándonos, y lo que queremos es comunicarnos desde el cerebro superior, donde la comunicación fluye en ambas direcciones.

Rutina matutina de colegio sin castigos

Podemos poner un ejemplo muy cotidiano y que pasa en muchas casas que es el momento de salir de casa para ir al colegio. Ya nos levantamos regañando, diciendo lo que tiene que hacer, metiendo prisa y llegamos al trabajo agotados porque nuestra jornada laboral ya ha comenzado en casa con nuestro hijo.

Ante esta situación tenemos que plantearnos varias preguntas:

  • ¿Te has levantado con tiempo suficiente?
  • ¿Cada uno sabe lo que tiene que hacer?
  • ¿Qué crees que está fallando en la organización? La respuesta no un “es que mi hijo es muy lento”, “es que nunca prepara sus cosas la noche anterior”, “es que si le pongo la tele desayuna mejor” … etc. responde solo a la pregunta ¿Qué crees que está fallando en la organización?

Y ahora ya puedes pensar qué soluciones hay que establecer para que las salidas al colegio sean tranquilas y relajadas.

Por ejemplo, tener las mochilas preparadas, la ropa, todo lo que se pueda dejar preparado.

Repartir las tareas, porque no tienes que hacer tú todo, dependiendo de la edad tienen que ir encargándose cuanto menos de sus cosas.

Levantaros con tiempo suficiente, y por supuesto nada de televisión ni tablet, porque eso no solo come el tiempo, sino que nunca es el momento de acabar e irse a lavarse los dientes porque evidentemente lo que están viendo es mucho más interesante.

En este ejemplo hay varias normas que poner, recuerda que tienen que ser consistentes, es decir, que si la norma es que el día anterior tiene que estar la ropa lista y yo te ayudo si no te falta algo o no encuentras algo, a la mañana siguiente si no lo tiene listo no vas a ayudarle a encontrar lo que necesita y tiene que solucionarlo él solo. Todo dependiendo de la edad lógicamente, a un niño de 4 años aún hay tienes que prepararle la ropa, pero a uno de 8 años ya puede hacerlo solo.

Esto es ser consistente, que marco una norma y marco la consecuencia y siempre va a ser así, todos los días, no va a depender de mi estado anímico. Y por supuesto sin regañar solo recordando “como ya te dije yo te ayudo si preparas tus cosas por la noche, ahora no es el momento de buscar tu polo”.

Educar de forma consciente sin ir a los remedios rápidos de los gritos y los castigos no es un camino fácil. Recuerda que tiene un curso gratuito que puedes descargarte en nuestra web de 5 Herramientas para padres conscientes.

Podcast para padres y madres

En Tejiendo Redes tenemos cursos que pueden ayudarte a entender a tus hijos en muchos de los aspectos que hemos mencionado en este artículo.

Además os compartimos un PODCAST que creemos que puede seros de gran utilidad para que lo escuchéis en un momento de calma y podáis comenzar a poner en práctica todas estas herramientas sobre límites y normas.

Episodio 59: ¿Por qué no es recomendable castigar a tu hijo?

“Le hemos castigado con todo, ya no tiene tele, ni Play, ni nada, pero parece que le da igual, sigue portándose mal. No sabemos que más quitarle para que nos haga caso” ¿Alguna vez has dicho algo parecido? Entonces este artículo es para ti.

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