Bulimia y Gaslighting

El Gaslighting y la Bulimia son dos conceptos que pueden parecer dispares, que no tienen ninguna relación, pero tras nuestra experiencia y observación sí que la tiene.

Aún no se han hecho estudios ni demostrado su relación, pero creemos que la bulimia afecta a muchas personas y es importante mirarla, además trabajarla, desde una manera más global e integradora.

¿Qué es la Bulimia?

La Bulimia es una conducta adictiva.

Los trastornos alimenticios tienen más que ver en los pacientes afectados con cómo manejan el dolor emocional, más que con la comida en sí. Por esta razón, por ejemplo, podemos ver la bulimia como una conducta adictiva.

Los episodios bulímicos se caracterizan por la ingesta exagerada de alimentos en un tiempo menor al usual. Entonces, la persona compensa este acto a través de vómitos inducidos, ejercicio excesivo, el uso de laxantes…

Los paciente diagnosticados de bulimia, como aquellos diagnosticados con anorexia, tienden a evaluarse a sí mismos de manera obsesiva basados en la forma de su cuerpo y su peso de forma poco aproximada a la realidad, que es lo que llamamos “dismorfia corporal”.

Si quieres saber más sobre los diferentes trastornos alimenticios tenemos un blog dedicado en exclusiva que seguro te puede interesar: TCA 

Las compensaciones en la bulimia

Las reacciones son expresadas a través de acciones compensatorias que los afectados experimentan, y son muy importantes por lo que precisamente la palabra describe: son compensaciones.

Cada compensación está diseñada para establecer algo que el atracón no ha sido capaz de hacer para ellos.

Atracones y la Falta de Control

Los atracones te hacen sentir fuera de control. Por lo tanto, todos estos actos compensatorios, están diseñados por una razón: volver a tener el control. Forzar el vómito es una forma de recuperar el control, así como el desarrollo de rituales en torno a las comidas, o sólo comer alimentos específicos o masticar demasiado la comida. Así como saltarse comidas, o no comer cuando otras personas también comen.

Para encontrar la causa de un problema psicológico, ya sea de la bulimia u otro, hay que arrojar luz en aquello que no se quiere ver. Y esto es especialmente verdad para la bulimia.

Esto significa mirar las condiciones emocionales y mentales que una persona que sufre de bulimia ha experimentado durante su infancia, pero también significa mirar a las relaciones actuales en la vida de uno.

Para muchas personas, la relación que tienen con su familia es altamente protegida. No están dispuestos a dar cabida a la idea de que en su familia había e incluso hay dinámicas y relaciones disfuncionales. Para poder preservar sus relaciones, la forma en la que son y para no causar daños, les resulta más fácil cargar con la culpa y la responsabilidad por no ser “suficiente”.

En los trastornos alimenticios el paciente debe estar dispuesto a revisiar las condiciones emocionales de su infancia y hacer frente a la realidad de sus relaciones actuales.

Bulimia y Gaslighting

Para entender el motivo de esta particular adicción comportamental, hay que ir atrás, a nuestras experiencias más tempranas y que han desarrollado esta enfermedad.

Si se ve la infancia de una persona que sufre de bulimia, con tal vez unas (muy) pocas excepciones, se encuentra lo que hoy en día se denomina “gaslighting”, o “luz de gas”, en español. Se puede considerar como el corazón de la enfermedad.

¿Qué es el Gaslighting?

La luz de gas significa hacer creer a la otra persona que su realidad, realmente no existe. Lo que han visto, en realidad no lo han visto; lo que han sentido, en realidad no lo han sentido; lo que han escuchado, realmente no lo han escuchado.

Se les dice, de forma menos explícita, que su percepción es incorrecta. Esta es una de las razones por las que la gente que sufre esta enfermedad, siente que “se les va la cabeza”.

Imaginemos que alguien sale de su habitación durante unos segundos, y cuando vuelve, la colcha es distinta. Cuando pregunta a su compañero de piso por este cambio, este niega reconocer dicho cambio; es decir, afirma saber que esa colcha siempre ha estado así (aunque haya sido él quien la haya cambiado).

Esto no es más que un ejemplo exagerado y gráfico. Pero la emoción que la primera persona experimentará en esos instantes, es la emoción proveniente de la experiencia infantil que una persona con bulimia experimenta.

El problema es que ese estado emocional se dio en numerosas ocasiones, de forma repetida. Pasa tan a menudo que la única forma de lidiar con ese sentimiento ha sido suprimir, rechazar, negar y deshonrar ese estado, además de toda la realidad que lo alimenta. Aquí es cuando ocurre un fenómeno curioso: el llamado “gaslighting” se lo empiezan a hacer a ellos mismos.

Esto significa que tomaron la historia de la realidad que la familia o los allegados manifestaron, contrariando a la propia percepción, enterrando la parte de ellos que sabía que eso no era cierto, ni estaba bien.

Por ejemplo: la razón por la que la bulimia es tan común en aquellas personas que han pasado por abusos sexuales, aparte del aspecto de la necesidad de control, es porque este tipo de “gaslighting” estaba muy presente, especialmente en los casos incestuosos.

Cuando un niño es abusado por un miembro de su familia, por dentro sabe que algo va mal, que da miedo, y que no es lo correcto. Pero la historia que su familiar les cuenta es, por ejemplo, “sabes que tú y yo tenemos una relación especial, y este es nuestro tiempo especial”.

Estas dos realidades no concuerdan para el niño. Esto es “gaslighting”.

Gaslightin y Abuso Sexual en la Infancia

No tiene por qué existir la realidad de un abuso sexual en todos los pacientes bulímicos. Pero si que suele haber “gaslighting”, según hemos podido observar en consulta.

Es importante entender que muchas familias no hacen “luz de gas” intencionadamente. La mayoría de las veces, esto se hace sin intención pero el resultado es el mismo. Es indiferente si alguien hace algo intencionada o inintencionadamente: sigue pasando, y sigue siendo real y válido.

Pongamos más ejemplos: si un niño tiene un padre alcohólico que se ha desmayado o derrumbado en el sofá por la cantidad de alcohol ingerido durante el día, pero su madre le dice “papá solo está cansado, ha tenido un día largo en el trabajo”: es una forma de hacer “luz de gas”, aunque la intención sea proteger al niño.

Los niños no son tontos: tal vez no sepan verbalizar con exactitud lo que pasa, pero saben que algo pasa.  

Si los padres de un niño discuten continuamente dentro del hogar familiar, pero al niño se le requiere reunirse con el resto de la familia y además dar la impresión de cara para fuera de que la familia es perfecta y que no existe conflicto alguno, esto es “luz de gas”. Si el afecto y el amor que se demuestra dentro del núcleo familiar no es sincero y se hace solo ante la mirada del mundo exterior, eso también es “luz de gas”. En este tipo de situaciones, el amor no se vive como algo agradable.

Para empeorar las cosas, realmente solo podemos controlar las cosas desde la realidad interior de uno mismo. Pero hay niños que se encuentran en situaciones donde se les dice constantemente (o se les hace entender), que su realidad no existe. Acaban en una situación donde las circunstancias de su vida no son las ideales. Pero como esa “no es la realidad”, sienten que no hay nada que hacer. Terminan por perder el control completamente.

La Realidad del Niño

De alguna manera u otra los deseos de un niño, se ven en un momento dado, en conflicto con los deseos de aquellas personas de referencia durante la infancia. O su sentido de la realidad se ve en conflicto con el sentido de la realidad del otro.

Los límites siempre son importantes en la vida de una persona, pero hay momentos específicos en la vida donde el desarrollo de los límites es algo especialmente crítico. Son fases durante el desarrollo de individuación. Al experimentar eventos traumáticos que afectan a la formación de estos límites en momentos específicos del desarrollo, será complicado para la persona desarrollar límites sanos.

En definitiva que no se desarrolla ninguna definición personal o un sentido de uno mismo saludable.  Se puede llegar a sentir fuera de control porque las personas y las circunstancias en la vida de estos niños son las que tienen control sobre ellos.

Como resultado, el niño experimenta una implacable invasión de sus límites. Esto puede tomar formas en situaciones extremas como todos los tipos de maltrato, o en situaciones mucho más sutiles como cuando un niño comunica que su juguete de elección es una muñeca pero sus padres le niegan eso, y le dicen que en verdad quieren el coche, porque los niños no juegan con muñecas.

Manipulación Psicológica

luz de gas

¿Cómo es el Proceso Manipulativo en el Gaslighting?

Cuando los adultos no encuentran la manera de reconocer y honrar la realidad personal de sus hijos, la mayoría de las veces toman decisiones que no tienen realmente sentido desde la perspectiva del niño. Por ejemplo, cuando los padres dan de comer a un niño sin que este tenga hambre, hacen entender que realmente el niño sí tiene hambre a pesar de lo que el niño sienta.

Sin embargo, cuando el niño protesta estas invasiones, aprenden rápidamente que ese acto conlleva castigos, la retirada del afecto, y el gaslighting. No se pueden permitir decir “basta”. Si expresa su insatisfacción, sus padres se vuelven contra el niño, que es algo así como forzar las creencias de uno sobre el otro. Así que el niño no puede reconocer la invasión o pararla, duda de él mismo porque no hay que olvidar que para un niño sus padres son su mundo.

El niño comenzará a sentir una pérdida completa de control, tal y como se sentiría una marioneta si estuviera viva, porque alguien le está tratando como objeto propio sin ningún tipo de elección personal.

La única manera que tiene este niño de relacionarse con su ambiente más próximo es a través del abandono de sus propios límites, de su estimación de la realidad, comenzando a hacerse a sí mismos “gaslighting” y violando sus propios límites por el bien de su pertenencia e integración en el grupo social.

Por esto, la gente que sufre de bulimia se siente llena de toxicidad de la que de alguna manera se tienen que deshacer. También sienten que son completamente incapaces de alejarse de estas personas, de las cosas y sitios que les causan malestar. Esto lleva a un sentimiento interno de incapacidad, de no poder sobrellevar todo a la vez.

Y por si no fuera poco, por estas experiencias tan tempranas, no sienten que puedan apoyarse en nadie, alguien que sea seguro o que les transmita un sentimiento de seguridad y que les apoye y que hagan un espacio para la expresión de su propia realidad. Se sienten completamente solos.

En otras palabras, deben controlar todos esos sentimientos que hay dentro de ellos de alguna manera, pero tienen que hacerlo secretamente.

Relación con la comida

La relación de la comida con el amor propio

Es importante entender que para la personas con bulimia, la relación con la comida tiene mucho que ver con su amor propio. Dicho de otra forma, la relación que mantienen con la comida refleja la relación que mantienen con el concepto de “amor”.

Viéndolo desde la siguiente analogía, es como comerse una manzana podrida. Y eso es lo que representa la comida ahora para ellos.

La comida puede parecer lo único seguro y de confianza sobre lo que se pueden apoyar, además de la única fuente de placer. Parece que es la única forma de sentirse más “energizados” para disolver el sentimiento del agotamiento.

Parece que es la única forma de aplacar y eliminar los sentimientos de la hambruna emocional, sentimientos que han sido adquiridos a través del gaslighting  y que no les fueron permitido experimentar, por lo que han desarrollado una tolerancia cero hacia ellos.

Alivia el dolor que no pueden experimentar directamente; el no ser visto, reconocido, sentido, escuchado o comprendido para que se sintieran seguros de que alguien consideraría sus intereses y que los aceptara y honrara. Han aprendido a que no pueden confiar en ello. Así que el momento en el que tragan la comida, como si hubieran sido traicionados (una traición por parte de la comida), tal y como fueron traicionados por alguien de su núcleo familiar, de quien era peligroso aceptar amor y afecto, y como si se hubieran traicionado a sí mismos, como si hubieran sido demasiado tontos como para volver a caer en la misma trampa. Se sienten asqueados por ellos mismos, avergonzados como resultado. De esta forma tratan de compensarlo.

Gaslighting en la etapa adulta

Cómo identificar el gaslighting

En primer lugar, sus acciones no tienen nada que ver con lo que dicen. Una pareja, por ejemplo, te puede decir que tiene muchas ganas de verte y que te echa mucho de menos, y cuando te ve, no demuestra interés o parece que le da igual verte o no.

También tratan de ganar influencia en tu vida. Se involucran en todos y cada uno de los aspectos de tu vida. Intentan ser el personaje principal, y se llevan el crédito de todo lo bueno que pasa en tu vida. Por ejemplo, una madre que le repite constantemente a su hija todo lo que paga por ella; le puede llegar a decir que está donde está gracias a su dinero y su esfuerzo, ignorando y dejando en la sombra todo lo que hace su hija. Tal vez, esa misma madre, aunque se responsabilice de todo lo bueno que le pasa a su hija, no lo haga cuando pasa algo “malo”. Por ejemplo que su hija haya suspendido un examen, o no le hayan dado un trabajo. Esencialmente, se ponen como protagonistas en lo bueno, pero no en lo malo.

Por otro lado, puede que intenten menospreciarte. Esto puede llegar a ser tan sutil que no te des ni cuenta. ¿Te están mintiendo? ¿Te prometen mucho, pero luego no hacen nada? ¿Hacen cosas que saben que te duele? ¿Intentan quedarse por encima cuando estáis delante de otra gente con, tal vez, comentarios despectivos, o sacando historias que a ti te dejen en mal lugar?

Además, pueden mostrar, deliberadamente, desconfianza hacia ti. Te bombardean a preguntas, dudan sobre si les dices la verdad de manera reiterada…

Señales que puedes ver en ti mismo respecto a como te sientes hacia otra persona son algunas como, por ejemplo, sentir que tú tienes siempre la culpa de todo lo malo que pase, cuestionar la calidad de tu memoria, cuestionar el motivo de tus acciones, no sentir que eres la misma persona desde que les conociste, cuestionar si tal vez el problema es que eres demasiado sensible, si hay algo malo en ti que no es sano para mantener una relación con otra persona, te disculpas por todo (hasta por las cosas más pequeñas)… Y, por último, tu nivel de ansiedad o estrés ha incrementado considerablemente cuando estás alrededor de esta persona.

Cómo superar la bulimia

Entonces, teniendo todo esto en cuenta, recuperarse de la bulimia va más allá de aprender dinámicas sanas con la comida o encontrar un equilibrio.

Lo más importante que alguien puede hacer con bulimia es dejar de hacerse gaslighting a sí mismos, y dejar de permitirlo por parte de terceros. No hay forma de superar el problema con la bulimia si el gaslight se sigue perpetuando. Es importante ver en qué partes de la infancia ocurrió este hecho de forma continuada. El paciente fue llevado a creer que su realidad no existía, que sintieron lo que no deberían de haber sentido. Probablemente, inconscientemente, los pacientes sigan defendiendo y alimentando esa realidad que su familia aceptó como real.

La razón por la que la bulimia es complicada de superar, es porque hay que estar dispuesto a atravesar un completo colapso de la realidad, para poder restaurarse a uno mismo y el corazón de la realidad de uno, la que se suprimió, rechazó, negó o deshonró hace tiempo.

El paciente debe estar dispuesto a dejar de defender la realidad que se le asignó. Utilizando la misma analogía que antes, el niño se convierte en la persona que el familiar diseñó, el mismo que le dijo que, simplemente, tenían una relación especial. Inconsciente o conscientemente el paciente sigue repitiendo la misma historia.

Necesitan ver sus verdaderos sentimientos, pensamientos, percepciones, y su realidad como algo importante a lo que tienen que arrojar luz. La cosa es que, por defecto, el patrón de respuesta es ejercer el gaslighting a uno mismo. Es lo que hacen todo el tiempo. Y para superar eso, se debe pillar a uno mismo en el momento en el que se hace.

Hay atracones porque hay una necesidad emocional muy real de que sus necesidades no están siendo cubiertas, y como resultado a esas necesidades emocionales no satisfechas, y uno mismo violando sus propios límites de forma continuada, provoca un sentimiento constante negativo. La cuestión es que la persona necesita ser vista, sentida, escuchada, comprendida. Hay una división entre la realidad que están experimentando y su sentimiento de soledad con lo que están enseñando al resto del mundo.

Están muriendo de hambre por sentir, esa es la realidad. Las relaciones no supusieron algo seguro en su infancia, así que están viviendo en una realidad separada a la existencia de otra gente. La aprobación por la que se mueren de hambre, no es algo por lo que se pueda manipular a la gente para conseguir. Y es lo que están intentando hacer.

Buscando la Aprobación Externa

En busca de la aprobación externa. Puestos a ser sinceros con uno mismo, la razón por la que están intentando controlar la forma de su cuerpo y su peso y como se ven, es porque están intentando manipular -sin proyectar ningún tipo de negatividad con esta palabra- a la gente para conseguir su aprobación. Pero no es una aprobación sincera si es necesario manipularlos para conseguirlo.

Los pacientes deben aprender a dar un paso fuera del círculo vicioso de la separación, de la vergüenza y el miedo, y experimentar conexiones verdaderas. Deben cambiar su relación con el amor para poder cambiar su relación con la comida. Es un proceso demasiado largo como para exponerlo en un solo episodio.

Se dan atracones como respuesta a las emociones negativas experimentadas. Como se ha comentado, el corazón de la bulimia es un gaslighting continuo.

¿Qué era lo que pasaba cuando estas personas experimentaban un sentimiento negativo durante su infancia? ¿Era validado? ¿Era tratado como real? No. Lo que los pacientes con bulimia aprendieron era que las emociones negativas no deben ser toleradas o aceptadas. Es decir; las emociones negativas no existen. Esto significa que cada vez que experimentan una emoción negativa, responderán de la manera que fueron condicionados a responder. Los pacientes la negarán, la deshonrarán, y eventualmente aprenderán a acallarlos a través de la comida.

Para revertir esto, el paciente debe aprender a hacer todo lo contrario de lo que ha estado condicionado a hacer. Deben aprender a que cuando sienten una determinada emoción, hay que ir hacia ella, no evitarla. La cosa es que si se intenta apartar de ella, no entienden como las emociones funcionan. Si tratamos de evitar algo, es una forma de resistencia a dicha cosa (en este caso, las emociones). Y todo lo que se resiste, persiste. Eso significa que una llamita puede convertirse en un bosque completamente abrasado.

Trabajar las Emociones

Todas las emociones son válidas. Es importante sentarse con todas y cada una de ellas. Cada emoción es una verdad personal que está intentando salir a la parte consciente. Si se trata de eliminar, o “comérsela”, nunca se sabrá esa realidad personal. Y esa realidad personal es lo único que puede ayudar a uno.

Los pacientes deben aprender a identificar sus emociones, y aprender a expresarlas. De lo contrario, los sentimientos seguirán siendo un arma de doble filo, un motivo de sufrimiento, y seguirán perpetuando las conductas adictivas y las conductas compensatorias, Estas conductas están presentes porque no se validaron cuando eran todavía pequeñas, por lo que ignorarán los mensajes de su cuerpo y no ajustarán sus conductas, como dormir lo suficiente, o decir que no a cosas a las que realmente quieren decir que no pero dicen que si por el bien de su integración en el grupo social, o comiendo pequeñas porciones de comida durante el día además de las comidas principales cuando sientan algo de hambre.

Los afectados también deben aprender a priorizar ante todo lo que sienten. Al sufrir por la bulimia, una persona tiene una dificultad enorme por sentir placer de manera general. Hasta tal extremo, que algunos pueden ver la comida como la única fuente de placer, aunque sea momentáneamente. Y si ese elemento no está presente en su vida, podrán incluso llegar a sentir que no podrán volver a sentir placer nunca más, y la apatía entrará en juego.

El Perfeccionismo

Todo de una vez. Una de las cosas más complicadas para estos pacientes, es no enfocar la solución de la bulimia de la misma manera que resuelven todo lo demás, que es: “voy a hacerlo todo de una sentada”. Son personas, en su gran mayoría, muy perfeccionistas. Este enfoque no ayudará en el tratamiento. Curar todas esas heridas no funciona de esa manera, la vida no funciona de esa manera. Y tampoco tienes por qué hacerlo solo o sola.

Cada vez que tienen un atracón, se dicen a ellos mismos que nunca más volverá a pasar. Esto es una presión enorme para una persona. Las emociones negativas y dolorosas son lo que alimentan esta conducta de atracones, y por si no fuera poco, se añaden otra carga más a ese estado emocional, aumentando las probabilidades del atracón. En todo caso, sería aquí cuando las normas sociales sobre belleza entrarían en juego: hay un malestar emocional, se lleva a cabo un atracón de comida y, cuando se aprende que eso engorda y que engordar está mal y no es bonito, uno se promete de manera obsesiva que nunca más volverá a pasar porque para ser aceptado, no puede estar gordo. Esto solo hace que haya más posibilidades de atracones en el futuro, que menos.

Poniéndose tanta presión, queriendo hacer tantas cosas a la vez durante el tratamiento (curarse, eliminar las conductas adictivas, bajar de peso de forma saludable, etc.), piensan que lo único que se interpone entre ellos y la recuperación es su propia resolución personal. Y no podría ser menos cierto. Es como decir que estás harto de tu propia vaguería y que mañana mismo irás a Albacete y lo modernizarás. ¡Es un fracaso asegurado! Porque todo el mundo en este planeta fallaría.

Es comprensible toda esa desesperación por acabar con el ciclo de la bulimia, y es desesperante escuchar que recuperarse lleva tiempo. Pero es la realidad. La realidad es que, recuperarse de la bulimia, no es un proceso de un día, y no puede hacerse por el mero hecho de decidir que así va a pasar. Y no pensar que no hacerlo en un corto período de tiempo es un fracaso personal. Hay que empezar poco a poco, paso a paso, y dominar un paso antes de pasar al siguiente. Hay que ser consciente de que se pueden tener recaídas, y hacer las paces con ese hecho, y no machacarse por ello. No significa que uno esté fracasando. Las expectativas que tienen de uno mismo son casi imposibles.

Lo que ocurre cuando alguien intenta parar todas las cosas que denominó como negativas de una vez, es que todas ellas vuelven a ocurrir de una vez. Esto solo alimenta el sentimiento de pérdida de control.

Es importante que aprendan a comer aquello que conscientemente saben que le hará bien física y mentalmente, y no comer emocionalmente. Inevitablemente, esto hará que poco a poco aprendan a tomar, en todos los aspectos, las mejores decisiones para uno mismo. Por ejemplo: “no me comeré la tarta entera de chocolate porque luego sé que me dolerá la tripa y la cabeza; en su lugar puedo comerme una sopa casera, que me ayudará a entrar en calor y me hará bien al estómago”. Comer de esta manera no solo te vuelve a poner en contacto con tu realidad personal, sino también hace que sea menos probable que experimenten que han cometido un error al comer, y evitar los comportamientos compensatorios.

Entendemos que ésta es mucha información de golpe, y hay mucho que procesar. Es un proceso complicado que, si estás pasando por él, te animamos a que no lo hagas solo o sola. Pide ayuda, porque es de valientes. La vida puede ser muy bonita cuando dejas de contar calorías y dejas de sentirte culpable.

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Podcast sobre crecimiento personal

Bulimia y Gaslighting

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