Continuamos con la segunda parte de nuestro artículo en el que comenzamos a hablar de las diferencias entre facilitar y empoderar y las consecuencias de cada una de ellas. Por hacer un breve repaso, cuando facilitamos, nuestros hijos no asumen sus responsabilidades, podemos estar incapacitándoles e impidiendo que desarrollen sus habilidades. Empoderando, les proporcionamos la confianza necesaria en ellos mismos para que cometan errores y les sirvan de aprendizajes para la vida, se hagan responsables de sus emociones, pensamiento y acciones, desarrolles habilidades y capacidades, aprendan inteligencia emocional intrapersonal e interpersonal. A que sepan conectar con ellos mismos y sepan detectar sus necesidades. Y como decíamos en el post anterior, A SER.

 

Cuando facilitamos, nuestros hijos no asumen sus responsabilidades, podemos estar incapacitándoles e impidiendo que desarrollen sus habilidades.

 

Empoderando, les proporcionamos la confianza necesaria en ellos mismos para que cometan errores y les sirvan de aprendizajes para la vida, se hagan responsables de sus emociones, pensamiento y acciones.

 

Las diferencias cuando estamos facilitando o empoderando, a veces no son fáciles de distinguir. Por eso, la semana pasada escribíamos ejemplos de uno y otro. Hoy seguimos dando más, extraídos de nuestras formaciones en Disciplina Positiva, metodología educativa creada por Jane Nelsen y Lynn Lott.

 

Facilitamos cuando:

 

 

  1. MENTIMOS POR ELLOS. Dar la cara por ellos frente al profesor, escribiendo justificantes escolares cuando en realidad se levantaron tarde o decir que no le dirás nada a papá o mamá.
  2. CASTIGAMOS/CONTROLAMOS: no dejarlos salir, quitarles los privilegios, etc. “Pues no podrás salir y has perdido todos tus privilegios, no puedes ver la tele, ni jugar a la play, ni salir con tus amigos hata que no hayas terminado tus deberes”

 

  1. SERMONES DE QUÉ Y CÓMO: Decirles lo que pasó, lo que provocó que pasara, cómo se deben sentir y lo que deberían hacer al respecto. ¡Vaya, pues no me extraña! Has estado perdiendo el tiempo con la tele, pasando demasiado tiempo con tus amigos y levantándote tarde. No se cómo no te da vergüenza. Más te vale cambiar de actitud o te va a ir fatal en la vida…

 

  1. SERMONES DE CÓMO, CUÁNTAS VECES Y POR QUÉ NO PUEDES…: “¿Cuántas veces te he dicho que termines tu tarea temprano? ¿Por qué no puedes aprender de tu hermano? ¿Por qué no puedes ser más responsable?

 

  1. CULPAMOS Y AVERGONZAMOS. ¿Cómo has podido hacer eso? ¿Por qué siempre se olvide hacer tus deberes? ¡No me puedo creer que seas tan vago!

 

  1. RESCATAMOS/ ARREGLAMOS: Comprar cosas nuevas para reemplazar lo que tu hijo pierde, quedarse despierto hasta tarde para ayudarle a hacer (o para hacerle) sus deberes y trabajos en el último momento. “No te preocupes, yo hago tu tarea. Vístete y ves desayunando, perdona que no he podido hacerte tortitas hoy. Seguro que mañana te da tiempo a hacer tus deberes”.

 

Empoderamos cuando:

 

  1. EXPRESAMOS NUESTROS LÍMITES: Comparte lo que piensas, cómo te sientes y lo que quieres, sin sermonear, moralizar, insistir en llegar a un acuerdo o demandar que alguien te dé lo que quieres. “Lo siento, no voy a dar la cara en el colegio por ti. Cuando me mande un email la profesora, le voy a decir que discuta el asunto contigo”. Es esencial tener una actitud y tono de voz respetuoso.

 

  1. NOS LIBERAMOS DE SUS ASUNTOS SIN ABANDONARLO: “Espero que vayas a la universidad, pero no estoy segura de que eso sea importante para ti. Cuando quieras, con mucho gusto podemos hablar sobre lo que piensas o de tus planes de universidad”.

 

  1. LLEGAMOS A ACUERDOS, NO IMPONEMOS REGLAS.: “¿Podemos sentarnos y ver si podemos hacer un plan para los deberes con el que los dos estemos de acuerdo?

 

  1. COMPARTIMOS NUESTROS SENTIMIENTOS: Expresa cómo te sientes usando la fórmula: “Siento__________ porque___________y quisiera_________” sin esperar que alguien más sienta lo mismo o te otorgue tu deseo. Este es un gran modelo para que los niños reconozcan sus sentimientos y deseos, sin esperar nada a cambio. “Me siento molesta cuando no haces los deberes porque valoro mucho la educación y pienso que sería beneficioso para ti”

 

  1. BUSCAMOS UNA SOLUCIÓN CONJUNTA DE PROBLEMAS: “¿Qué pasa con tus deberes? ¿Estarías dispuesto a escuchar lo que me preocupa? ¿Podemos hacer juntos una lluvia de ideas para encontrar posibles soluciones?

 

  1. PROMOVEMOS EL APRENDIZAJE A PARTIR DE LOS ERRORES: “Me puedo dar cuenta de que te sientes mal por haber suspendido. Confío en que aprendas de esta experiencia y que encuentres lo que necesitas para obtener la nota que quieres”.

 

Siempre nos parecen pocas las veces que recalcamos que la Disciplina Positiva se basa en el amor, la firmeza y el respeto. Esto significa también que hay que poner límites, ser consecuente con ellos y hacerlo con firmeza (siempre desde el respeto y si es posible con amor). Es necesario para los niños y adolescentes que conozca esos límites y escuchen la palabra NO. Y también saber las consecuencias que sus actos pueden tener. Dicho esto, y aunque no es el tema que nos ocupa, nos parece importante recalcarlo porque en nuestros talleres impartidos a padres, a veces surge la duda de si hay que negociar todo con los hijos. Nuestra respuesta es que no. Hay límites que no son negociables, y somos partidarias de, según la edad y la maduración de cada niño, ir llegando a acuerdos en lo que a las normas se refiere y dándoles el poder de decidir sobre algunos aspectos de su vida y su rutina. Por ejemplo, a un niño de 3 años se le puede dejar que elija los juguetes que quiere para el baño (¿con qué juguetes te apetece hoy jugar durante el baño?), a un niño de cinco años que elija si prefiere ducha o baño y con un adolescente pactar una hora razonable de llegada a casa cuando sale con sus amigos. Dejar que poco a poco nuestros hijos vayan decidiendo por ellos mismos. Como padres, a veces da vértigo, pero para nosotras es la manera más saludable de educar. Y a ti… ¿te gusta que te faciliten o te empoderen?

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