Sí que somos supermamás, y de aquí al infinito y más allá… Ser madre no es una tarea fácil, exige tiempo, dedicación, responsabilidad, formación y un sinfín de trabajos y tareas diarias que pueden acabar con nuestra salud física, mental y emocional.

Hoy queremos hablar de cómo ser una madre lo suficientemente buena porque ser suficientemente buena es ser una SUPERMAMÁ.

Entre nuestros roles está el de cocinera, taxista, enfermera, médica, pediatra, logopeda, profesora, psicóloga, psiquiatra, profesora, actriz, nutricionista, deportista profesional, fisioterapeuta, coach, contenedora,  limpiadora, árbol del dinero, castigadora, jefa, negociadora, líder, economista, malabarista, constructora, mediadora, montadora de Ikea, oportunista, policía, videogamer, community manager, blogger, modelo, personal shopper, paseadora,  y un largo etcétera… total, nada, lo normal…

Y encima queremos hacerlo perfecto. ¡Habrase visto que encima nos equivoquemos! ¿Qué creemos que necesitamos desarrollar para ser una madre suficientemente buena? Podemos empeñarnos en ser todo esto y además hacerlo perfecto (cosa totalmente absurda e imposible), o podemos empeñarnos en querer a nuestro hijo tal y como es. Y a nosotras mismas, también.

Lo más importante es crear un espacio para que el niño pueda desarrollar su verdadero YO.

Querer a nuestro hijo por quién es y no por cómo se comporta. Y hacérselo saber. Que podemos no estar de acuerdo ni gustarnos su comportamiento, pero que le queremos por encima de todo. Esto no hay que confundirlo con la permisividad, que no tiene nada que ver.

Querer a nuestro hijo por quién es y no por cómo se comporta. Y hacérselo saber.

Ser supermamás o madres suficientemente buenas es acompañarles en el proceso de aprendizaje para la vida, para que se conviertan en las personas que ellos quieran ser. En nuestros talleres, una de las dinámicas que trabajamos con los padres es plantearse qué capacidades, habilidades y valores nos gustaría ver en nuestros hijos dentro de 20 años. Algunas de las respuestas son: responsable, independiente, alegre, feliz, honesto, asertivo… Y la pregunta es ¿cómo podemos desarrollarlas estas habilidades, capacidades y valores?. Para esto existen muchas herramientas, pero lo fundamental es acogerle, enseñarle que los errores son maravillosas oportunidades de aprendizaje, que por supuesto también tienen consecuencias lógicas naturales (no confundir con los castigos), y a poner el foco dentro de uno mismo, en la automotivación, asunción de responsabilidades y derecho a Ser y a expresarse.

Ser supermamás o madres suficientemente buenas es acompañarles en el proceso de aprendizaje para la vida, para que se conviertan en las personas que ellos quieran ser.

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu

DP Tejiendo Redes

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