En lugar de preguntarnos porqué nos mienten tendríamos que preguntar ¿para qué nos mienten? Las respuestas pueden ser varias pero todas tienen un nexo en común y es que no sienten el apoyo necesario.

Los adolescentes se sienten empujados a mentir para evitar sentirse culpables, avergonzados, para no causar dolor a sus padres o lo que es peor, para poder hacer algo que realmente quieren hacer. Aunque con su comportamiento nos muestren lo contrario, quieren seguir viendo la cara de orgullo de sus padres, como cuando se aprendió los colores o aprendió a montar en bici… aún así también necesitan ver que no han hecho lo que esperaban de él, y es en esta contradicción donde andan constantemente de forma inconsciente porque quieren seguir sintiendo el apoyo de sus padres y a la vez necesitan sentir su propia individualidad. Es en estos dos mares donde se bandean continuamente.

Los adolescentes se sienten empujados a mentir para evitar sentirse culpables, avergonzados, para no causar dolor a sus padres o lo que es peor para poder hacer algo que realmente quieren hacer.

Los adolescentes necesitan sentir fuertes vínculos familiares, es decir sentir que pertenecen a la familia y que se les toma en cuenta a la hora de tomar decisiones como dónde ir a comer o qué hacer en vacaciones, pero a la vez necesitan ver que pueden ampliar su mundo, crecer como persona individual con sus propias opiniones, e incluso que estas sean contrarias a las de sus padres. Los padres, nos gusten o no sus opiniones, tenemos que  respetarlas porque son suyas, porque ellos no son nuestros y porque son lo que ellos quieren ser, no lo que nosotros queremos que sean.

Para evitar que nuestros adolescentes nos mientan, lo más importante es confiar en él. En esta etapa tiene que explorar su propia vida, tiene que experimentar y nuestro papel como padre es ser comprensivo y alentarle cuando haya cometido un error porque los errores son maravillosas oportunidades de aprendizaje.

“Tiene que explorar su propia vida, tiene que experimentar y nuestro papel como padre es ser comprensivo y alentarle…”

Nuestra labor como padres es apoyarles de igual manera que nosotros quisiéramos ser apoyados. Siempre tenemos que tener presentes que hay que respetar las necesidades de nuestro hijo. En esta etapa necesitan examinar nuevos puntos de vista diferentes a los que ya conoce para así poder diferenciarse y llegar a ser lo que realmente quiere ser sin ser juzgado, porque pase lo que pase tiene que sentir que los padres estamos ahí para cuando lo necesite, de esta forma conseguiremos que no necesiten mentirnos. Hay que tener presente que sus acciones no marcan lo que es ni lo que será cuando sea adulto.

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu

DP Tejiendo Redes

0 Comment

  • Excelente post.
    Todos mentimos alguna vez, por algún motivo más o menos loable. El problema quizá sean las consecuencias de dichas mentiras (y sobre todo el tamaño de estas). Pero como bien decís: “los errores son maravillosas oportunidades de aprendizaje”; y “ellos son ellos mismos, y no lo que nosotros queramos que sean”.

    Enhorabuena por la web (y vuestro trabajo). Y sobre todo, por compartir ese conocimiento.
    Un saludo

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