Vivimos en comunidad, todos pertenecemos a una familia, un equipo de trabajo, un equipo de baloncesto, etc. Y por lo tanto como vivimos en comunidad tenemos la necesidad de desarrollar nuestro sentido de pertenencia y valía. Además todos necesitamos cariño, sentirnos próximos a los otros, necesitamos formar parte de una familia y también sentirnos queridos tal y como somos. Pues los niños también….

Como vivimos en comunidad tenemos la necesidad de desarrollar nuestro sentido de pertenencia y valía.

Cuando los niños sienten que no tienen su lugar en la familia sienten un gran malestar que conlleva conductas disruptivas, conductas que calificamos como “malas”, pero en realidad lo que le ocurre es que no tienen su necesidad de pertenencia satisfecha, perciben que no son suficiente para pertenecer a la familia y por tanto tienen sentimientos de inferioridad.

El sentimiento de inferioridad se comienza a desarrollar en la familia y uno de los posibles escenarios es mediante la sobreprotección. Cuando hay una excesiva sobreprotección, el niño puede tener ciertos privilegios que fuera del hogar no existen, porque fuera del hogar hay ciertas normas de convivencia. A medio y largo plazo la consecuencia es que cuando el niño no consiga lo que quiera, no tenga ese privilegio fuera de su hogar, se sentirá desvalorizado, no apreciado, sentirá que no forma parte y tendrá sentimientos de inferioridad. Generalmente estas vivencias hacen que cuando lleguen al hogar quieran demostrar su poder mediante gritos, pataletas, golpes, etc. Es por esto, entre otras muchas cosas, la importancia de la frustración. Los niños necesitan frustrarse, necesitan tener límites y normas para poder estar en la vida y relacionarse con el mundo de forma saludable.

Cuando el niño no consiga lo que quiera, no tenga ese privilegio fuera de su hogar, se sentirá desvalorizado, no apreciado, sentirá que no forma parte y tendrá sentimientos de inferioridad.

Nuestra labor como padres es satisfacer las necesidades físicas y psicológicas pero también enseñarles que hay que contribuir a que la familia funcione y por lo tanto así ayudarle a desarrollar el sentido de pertenencia del niño. Es el niño quien tiene que encontrar su lugar único y especial en la familia y es nuestra labor la de darle espacio para ello. ¿Cómo le damos ese espacio y su lugar único y especial? Por ejemplo, estar al cuidado de la mascota puede ser una labor importante y colaborativa, porque cada uno tiene su función y el bienestar de la mascota depende de ellos, estando bien delimitada y diferenciadas las tareas de cada uno (darle de comer, pasearle, etc). Todas las herramientas que damos a los padres en DP Tejiendo Redes están focalizadas y tienen como base trabajar el sentido de pertenencia en el niño, cómo conseguir que colaboren con sus tareas y responsabilidades de forma amable y respetuosa.

Es el niño quien tiene que encontrar su lugar único y especial en la familia y es nuestra labor la de darle espacio para ello.

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu
DP Tejiendo Redes

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