Pues sí, aún seguimos luchando con esa lacra y no hace falta irse a un país lejano, en vías de desarrollo, donde los niños tienen vidas tan duras que se te desgarra el corazón. Hablo de España, en entornos socioculturales medios, medios altos, y donde lamentablemente se siguen aplicando métodos educativos de hace un siglo.

Por si esto no fuese suficientemente grave, los ámbitos donde se aplican castigos físicos son en el hogar y en el colegio… y no hablamos de pegar como tal, sino de formas de castigos físicos mucho más sutiles, que pueden incluso pasar desapercibidos… Un empujón, un tirón de orejas, una colleja, un azote, y encima son aplicados por los padres o profesores… Sí, las figuras de referencia de quienes nuestros hijos aprenden. ¿Qué les estamos enseñando? Para empezar, lo obvio: que la agresividad es aceptable, porque si lo hacemos nosotros que somos su ejemplo, será que está bien hecho… Pero además les estamos enseñando que cuando se queden sin opciones, sin argumentos y sin autorregulación emocional, la agresión es una solución. Y no lo es. Nunca.

… Aún seguimos luchando con esa lacra y no hace falta irse a un país lejano… Formas de castigos físicos mucho más sutiles, que pueden incluso pasar desapercibidos…

No queremos entrar ahora en los castigos psicológicos, que la mayoría de las veces es incluso más dañino y muchísimo más difícil de detectar y de demostrar… hasta que nos hacemos mayores. Si tenemos la suficiente lucidez para tomar conciencia de cómo nos han afectado las cosas de nuestra infancia, podremos trabajarlo, casi siempre con la ayuda de algún profesional, para intentar limpiar heridas y poder tener una relación más sana con nosotros mismos y el mundo.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, con los castigos físicos, desde nuestro punto de vista en DP Tejiendo Redes, debemos tener tolerancia cero con ellos. Si le pasa a nuestro hijo en el colegio… ¿qué hacemos al respecto? Pues depende de cada persona… A mi hijo le acaba de pasar (de ahí este post, como otro medio de denuncia más). Por no sentarse bien (lo que la profesora considera como “bien”…), y después de repetírselo varias veces, decidió dejarle el resto de la hora de clase de pie. Y sí, para mí este es un claro castigo físico, además de psicológico por la humillación que supone. Y si vamos un poco más allá… ¿ha servido para algo? ¡¡NO!! Mi hijo sigue apoyando el brazo y medio recostado encima del pupitre. Estoy de acuerdo en que no es lo mejor para él si hablamos en términos de higiene postural, pero desde luego esta no es la forma de que mi hijo entienda que puede afectarle desarrollando dolencias físicas futuras (problemas de espalda, etc). Lo único que ha entendido es que su profesora, a la que no tiene ningún afecto (por ser suave en la manera de expresarlo…), es aún más “bruja” de lo que él pensaba. Las actitudes que se consiguen con estos malos tratos, pueden ser dos: hacer niños reactivos y rebeldes o sumisos e inseguros. Y realmente no sé cuál de las dos opciones es peor. Probablemente la segunda, porque con la primera al menos se están defendiendo. Pero desde luego, aprender de manera constructiva, nada de nada. Y tampoco estamos contribuyendo a que desarrollen una sana autoestima ni una sana relación con el mundo.

… con los castigos físicos, desde nuestro punto de vista, debemos tener tolerancia cero con ellos… Las actitudes que se consiguen con estos malos tratos, pueden ser dos: hacer niños reactivos y rebeldes o sumisos e inseguros.

Por favor, que no se nos olvide nunca, nunca, que los niños están inmersos en un proceso profundo de construcción de sí mismos y de aprendizaje, pero sobre todo no deberíamos olvidar nunca, que aunque sean niños, son personas, como nosotros, con los mismos derechos a ser respetados, y tratados como personas. ¿Cómo te gusta que te traten a ti? Pues a ellos también les gusta que les traten igual… Y por supuesto, deberíamos bajarnos del pedestal en el que nos situamos muchas veces, pensando que como somos los padres y adultos lo sabemos todo y nunca nos equivocamos. Si fuéramos realmente inteligentes, nos fijaríamos mucho más en los niños para aprender muchas cosas de ellos y con ellos. El que sean nuestros hijos o nuestros alumnos no nos otorga ningún poder sobre ellos. La relación SIEMPRE debe basarse en el respeto mutuo, y si es posible, desde el amor.

¿Cómo te gusta que te traten a ti? Pues a ellos también les gusta que les traten igual… La relación SIEMPRE debe basarse en el respeto mutuo, y si es posible, desde el amor.

Por cierto, como madre, he solicitado reunión en el colegio, primero con la profesora en cuestión y con su tutora, y más tarde lo haré con el jefe de estudios y la directora. Porque no quiero ni debo permitir que algo así suceda, ni a mi hijo ni a ningún otro niño. Y por supuesto considero que es mi deber como madre y defensora de los derechos de mi hijo. Pero sobre todo, el ejemplo que le doy a mi hijo es que debe utilizar los recursos (sanos y aceptables) a su alcance para hacer valer sus derechos, ser respetado y no permitir que invadan sus límites. Ese es realmente el mensaje que a mi hijo le va a llegar y para mí el más importante. Desde el respeto, la asertividad y la firmeza, voy a luchar por lo que a mí me parece injusto y deplorable.

El ejemplo que le doy a mi hijo es que debe utilizar los recursos (sanos y aceptables) a su alcance para hacer valer sus derechos, ser respetado y no permitir que invadan sus límites.

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