Todos hemos pasado por la adolescencia. Un buen ejercicio para entender un poco más lo que les está pasando a nuestros adolescentes y lo que necesitan, es pensar en cómo pasamos la nuestra. Hay para todos los gustos… rebeldes, inconformistas, retraídos, melancólicos… aunque casi siempre son una mezcla de todos los estados emocionales posibles. Hay importantes cambios a tener en cuenta y de manera breve vamos a repasar cada uno de ellos. El factor físico, en el que los cambios en su cuerpo son muy evidentes, pero que muchos todavía no están preparados madurativamente hablando para reconocerlos y asimilarlos de una manera natural y relajada. Son niños en cuerpos que empiezan a ser adultos. Y esto puede llegar a ser muy desconcertante. Sí, imaginaos que ahora, con vuestra edad, de pronto, vuestro cuerpo envejece drásticamente, casi de un día para otro. Adaptarse a estos cambios no es fácil. Y qué decir si todos tus amigos y compañeros ya han hecho el cambio y tú no… pero en fin, este sería otro tema para otro post, así que de momento, lo aparco… Volviendo a los cambios, sí, es difícil para ellos en cualquier caso. A nivel biológico, sus hormonas están en plena revolución, casi en un golpe de estado permanente, secuestro amigdalar incluido. Y esto les lleva a estos cambios emocionales tan bruscos, que ni siquiera ellos entienden muchas veces. Tan pronto se sienten los amos del mundo que todo lo saben, como se sienten discriminados y pequeñitos o enfadados con el mundo entero al que culpabilizan por sus enormes desgracias.  Y por supuesto, todo esto aderezado de una revolución sexual también. En fin, ¡es una etapa de REVOLUCIÓN absoluta!

 

Son niños en cuerpos que empiezan a ser adultos. Y esto puede llegar a ser muy desconcertante…  ¡es una etapa de REVOLUCIÓN absoluta!

Y los padres… ¿qué debemos hacer los padres? Para nosotras es fundamental tres cosas a tener en cuenta: AMOR, PACIENCIA Y ENTENDIMIENTO. Aunque pensemos que nos rechazan total y frontalmente, es en esta etapa tan complicada cuando tienen que sentir que les queremos incondicionalmente. Que sepan que no importa lo que digan o hagan, les vamos a querer toda la vida. Sí, porque además es así. Aunque a veces nos den ganas de matarlos… No hay que confundir el amor incondicional con no poner límites y el todo vale, porque no tiene nada que ver una cosa con otra. Hay que hacerles saber que hay normas y límites establecidos en nuestra casa (que es el espacio donde se ensaya para el mundo real y por lo tanto, también hay normas y límites fuera de ella), y que no cumplirlos suele tener consecuencias (ya hemos hablado más veces de no confundir consecuencias lógicas naturales con castigos). Cometerán muchos errores, y es lo que deben hacer, porque no se nace sabiendo y debemos darles el espacio para que lo hagan, aunque nos duela, aunque sepamos que se van a caer. Los errores son maravillosas oportunidades de aprendizaje. Nuestra labor: estar ahí, preparados a sostenerles cuando lo necesiten. Y siempre que podamos, darles muchas muestras de cariño y verbalizar lo mucho que les queremos. Probablemente su respuesta sea “¡qué pesada eres!”  ó “¡déjame en paz ”, no importa… ¡no desistas! Lo creas o no, lo necesitan tanto como el respirar.

Que sepan que no importa lo que digan o hagan, les vamos a querer toda la vida.

Paciencia y entendimiento, estas son unas cualidades que los padres guardamos en el baúl de los recuerdos en su adolescencia  y no hacemos gala de ellas en muchas ocasiones. Y no es de extrañar… ¡un adolescente saca de quicio a cualquiera! Más bien, somos nosotros los que nos sacamos de quicio. Si conseguimos entender que la adolescencia es una época de experimentación, de individualización, y de ruptura con los padres y con el mundo que había construido y establecido hasta ese momento, para terminar de conformar su propia personalidad, nos será mucho más fácil entender y transitar esta etapa de nuestros hijos.

La adolescencia es una época de experimentación, de individualización, y de ruptura con los padres y con el mundo que había construido y establecido hasta ese momento.

Como cierre de este post, me gustaría dejar un par de ideas que en DP Tejiendo Redes nos parecen muy esperanzadoras en los momentos en los que no vemos luz (esos momentos en los que no encontramos ni amor ni paciencia ni entendimiento dentro de nosotros): ésta es sólo una etapa de experimentación, sus conductas no definen quiénes son, y lo que parece que hoy son, no es lo que serán en el futuro. Los valores que les hemos inculcado hasta ahora, están ahí y volverán a aflorar cuando llegue el momento. Desde luego, ésta no es una etapa para cuestionarnos todo lo que hemos hecho como padres, sino de transitar al lado de nuestros hijos este camino… Y cuando nos entren dudas, hacer un ejercicio de regresión a nuestra propia adolescencia, ¡¡puede ser muy esclarecedor!! Y si el camino es muy arduo y necesitáis apoyo, no dudéis en pedir ayudar, puede ser muy reconfortante y nuestros niveles de angustia y ansiedad pueden rebajarse de manera sustancial. Los padres también somos humanos y también necesitamos AMOR, PACIENCIA Y ENTENDIMIENTO.

Almudena Campo & Vanessa Bertomeu

DP Tejiendo Redes

 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

X